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SYRIZA O LA GLOBALIZACIÓN EUROPEA

En estos últimos días de fin de año la extrema izquierda griega ha precipitado elecciones en Grecia para el próximo día 25 de enero de 2015. Está por ver que después de los comicios griegos el ultraizquierdista Alexis Tsipras logre formar Gobierno. Mientras tanto el FMI ha suspendido la ayuda a Grecia a la espera de resultados.

No se comprende muy bien como la incertidumbre griega, cuyo peso específico en el conjunto de la economía de la eurozona es tan sólo del 2%, puede influir de manera tan decisiva, en clave financiera, poniendo en jaque la estabilidad del euro y a las bolsas europeas. Algo no funciona.

Ya dijo en 1995 Hans-Werner Sinn, Presidente del Instituto IFO de Investigación Económica, que los intereses de los países del sur de Europa bajarían prácticamente al nivel de los intereses alemanes. Y fue cierto en cuanto a los criterios de convergencia, excepto en casos muy concretos.

Defendí en su momento lo que se denominaba entonces “la Europa de dos velocidades”. Entendía que al igual que en España había regiones más prósperas y otras con menos desarrollo, en Europa pasaba lo mismo. En este sentido los países del norte eran y son más ricos en términos generales que los del sur o países mediterráneos. Decía también que forzar a estos últimos a unos estándares de desarrollo y cumplimiento similares a los de los países del norte europeo, más industrializados, terminaría trayendo tensiones financieras de proporciones imprevisibles. Así ha sido.

La política financiera en los últimos años de Ángela Merkel, en la eurozona, ha traído el descontento en muchos países de la Europa meridional, como Grecia, Italia, Portugal y España, entre otros, que no pueden seguir el ritmo de crecimiento, en una zona de moneda de única velocidad, que otros países históricamente más industrializados del norte. Esa es la verdad.

Prueba que nuestro razonamiento es correcto lo encontramos también ahora en España cuando el Ministro Montoro la semana pasada ha puesto sobre la mesa en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) la mutualización de los intereses de la deuda de las CC.AA. que no es otra cosa que la condonación de intereses de la comunidades autónomas que acudieron al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) para financiarse. Por tal motivo el Consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, puso el grito en el cielo aludiendo a la “diferencia de trato bestial” refiriéndose a aquellas regiones que no habían acudido al FLA para financiarse. Pero parece ser que la solidaridad interterritorial manda y el Ministro Montoro tiene razón.

Pero al igual que ha hecho Montoro mutualizando los intereses de las comunidades autónomas que acudieron al FLA debería hacerlo el Ministro español de Economía y Competitividad en Bruselas respecto a la deuda pública española. Las razones que tuvo Montoro en su exposición ante la última reunión del CPFF son las mismas que puede esgrimir el Ministro De Guindos en sede europea. Las dos velocidades están de nuevo sobre la mesa dentro de una Europa globalizada. El miedo al populismo impulsado por determinados medios de comunicación, en un sistema democrático, no cabe ya en Europa. Cuando el ciudadano no pueda apretarse más el cinturón lo que puede terminar saltando son las hebillas del mismo.