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MEDIDAS CAUTELARÍSIMAS

La tutela cautelar inaudita parte a la que se refiere el art. 135 de la Ley Jurisdiccional, de 13 de julio de 1998, tras la modificación producida por la Ley 37/2011, de 10 de octubre, de medidas de agilización procesal, precisa que concurra una “especial urgencia” en la necesidad de su adopción.

La urgencia excepcional o extraordinaria debe ser de mayor intensidad que la normalmente exigible para la adopción de medidas cautelares. En este sentido la Ley consiente que se sacrifique, de forma provisional, el principio de contradicción sólo cuando las circunstancias de hecho no permitan esperar, ni siquiera, a la sustanciación del incidente procesal por la vía del art. 131.

La cuestión que debemos plantearnos ahora es si cabe la posibilidad de interponer recurso de casación contra los autos dictados en aplicación del citado art. 135. Una recta interpretación del indicado precepto imposibilita el recurso de casación, tanto de los autos que otorguen la medida “cautelarísima” como de los que la denieguen. Ni unos ni otros tienen acceso a la misma.

La denegación de medidas “cautelarísimas” tampoco supone restricción alguna a la tutela judicial efectiva por el mero hecho de que el auto desfavorable al actor no sea susceptible de recurso inmediato. La denegación, fundamentada en la inexistencia de una particular situación de urgencia excepcional, no tiene otro alcance que el rechazo a los presupuestos extraordinarios a los que se refiere el art. 135 de la Ley Jurisdiccional.

El auto denegatorio que resuelva la pieza “provisionalísima” indicará necesariamente  que se sustancie el incidente cautelar como “ordinario”, al término del cual, oídas todas las partes, será imprescindible la valoración y ponderación del conjunto de factores que incidan en el otorgamiento o no de la medida cautelar. Terminará el incidente con un nuevo auto –éste sí definitivo- que, previo el preceptivo recurso de reposición, puede ser recurrible en casación conforme a las reglas previstas en el art. 87 de la Ley Jurisdiccional.

En definitiva, sea favorable o desfavorable para el solicitante el auto que se dicte en medidas “provisionalísimas”, al amparo del art. 135 de la Ley de la Jurisdicción, dicha resolución no pone término a la pieza de medidas cautelares y, por tal motivo, no es susceptible de recurso de casación, conforme a lo previsto en el art. 87.1.b) de la Ley.