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COLACIÓN EN LA HERENCIA

El art. 1035 del Código Civil determina que el heredero forzoso que concurra, con otros que también los sean, a una sucesión, traerá a la masa hereditaria los bienes o valores que hubiese recibido del causante de la herencia, en vida de este, por dote, donación, u otro título lucrativo, para computarlo en la regulación de las legítimas y en la cuenta de la partición.

La colación implica una ordenación en las operaciones sucesorias y está basada en criterios de equidad para evitar que se produzcan desigualdades al tiempo de la distribución hereditaria. Pero también la colación debe realizarse salvaguardando el principio de intangibilidad de las legítimas.

 

Los requisitos que deben concurrir en la colación son los siguientes: a) que en una misma sucesión concurran varios herederos forzosos; b) que en vida del causante, uno o varios de dichos herederos hayan recibido de dicho causante determinados bienes; c) que dicha percepción haya sido por dote, donación u otro título lucrativo; y d) que los mismos bienes o su valor se traigan a la masa de la herencia para su computación en la regulación de las legítimas y en la cuenta de la partición.

En la práctica profesional quizás sea el tercero y el cuarto de los indicados requisitos los que más problemática plantean.

Está claro que  el concepto “donación” comprende las que se llaman “propias”, incluidas en el art. 618 del Código Civil, como las “impropias”, que suponen enriquecimiento del beneficiado por ellas sin efectiva y simultanea transmisión de bienes. Sin embargo, cuando la Ley se refiere a “otro título gratuito”, debemos entender que el mismo deberá ser “derivativo”  y proveniente del de cuius, con lo que, de tal forma, quedan excluidos los que no reúnan tales caracteres. En este sentido queda excluido de la materia colacionable lo que no sea lucro procedente de la voluntad del causante.

En relación al último de los requisitos –que los bienes donados o su valor se traigan a la masa hereditaria para su computación en la regulación de las legítimas y en la cuenta de la partición-, sucede con frecuencia que, en la donación de bienes inmuebles, la misma tiene una considerable antigüedad –por lo cual el valor en escritura pública es muy inferior al valor de mercado al momento de realizar la partición hereditaria-, o siendo relativamente próxima a la fecha de fallecimiento del causante, por circunstancias fiscales o de otro tipo, la valoración del bien o bienes donados en instrumento público es significativamente menor que el valor de mercado al tiempo de la donación. A efectos de la colación, cuando no se pueda traer a la masa hereditaria el bien o bienes que fueron donados por el causante de la herencia –porque no existan o hayan podido ser enajenados, entre otras causas-, deberán valorarse, a efectos de la colación, por el valor que tengan al tiempo del fallecimiento del causante o de la partición hereditaria, si esta no se realizase dentro del año siguiente al fallecimiento.