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CAÍDA DE LA BOLSA

En el momento de escribir este artículo la bolsa de Madrid pierde casi un 4% y se sitúa en el nivel próximo de los 7.800 puntos. Las causas de pérdidas acumuladas en este año en torno al 16% son, principalmente, la pérdida de empuje de la economía china (aunque no hay datos oficiales suficientemente contrastados); la bajada del crudo que parece estabilizarse en torno a los 30$ barril (aunque podría perder ese soporte si las previsiones de desaceleración económica mundial se confirman); el estancamiento de las economías emergentes y, finalmente, ante el panorama descrito anteriormente, la falta de rentabilidad de inversiones seguras ante el panorama anteriormente descrito. Y no es que falte liquidez, que la hay en abundancia, es que el dinero es temeroso a la hora de invertir.

China esta devaluando el Yuan con una cierta periodicidad para hacer más atractivas sus exportaciones. Ello significa que la demanda interna no fluye cómo estaba previsto y el enorme excedente hay que situarlo a precios atractivos en otros países. Además, hay que tener en cuenta la transformación que está sufriendo el sistema productivo chino, transformación que llevará un largo periodo de tiempo.

Que el precio del barril de crudo esté situado, por el momento, alrededor de los 30$, habiéndose apreciado no hace muchos años a 114€, es síntoma de la desaceleración mundial de la producción. Y esto es así porque, en general, las grandes obras de infraestructura en los países desarrollados ya se han realizado, al menos en un 85% o 90%. No hay nada más que ver el descenso en la producción de cemento a nivel mundial. Y respecto a los países emergentes o en vías de desarrollo sus respectivos presupuestos no alcanzan la sostenibilidad de mayores inversiones. Por lo demás, sus frecuentes devaluaciones económicas sólo garantizan la mejor colocación de sus productos en los mercados exteriores, con independencia de las altas tasas de inflación, acompañadas a la inestabilidad de su propia moneda.

En resumen, como en los países desarrollados “casi todo está hecho” y en los emergentes “hay una desaceleración”, no es cuestión de colocar los excedentes en países pobres con niveles de subsistencia.

Por los motivos expuestos anteriormente hay mayoría de analistas financieros que sostienen que los precios del IBEX 35 están “bajísimos para comprar”. Y es cierto si los comparamos con los de hace casi un año (abril 2015). Pero entonces las perspectivas económicas mundiales eran diferentes a las actuales. Si el IBEX 35 ha perdido un 33,3% desde sus máximos de abril del año pasado, no menos cierto es que a 31 de diciembre de 2014 el barril de crudo cerró en el mercado de Londres a 56,82$, es decir, en los últimos 13 meses se ha desplomado un 52,80%, porcentaje muy superior al desplome de las bolsas de la UE, con excepción de Grecia.

Es posible que determinados valores del IBEX 35 se encuentren actualmente en  precios atractivos de compra. También es factible que el mercado está sobre reaccionando exageradamente a la baja, pero ni la comparecencia de ayer de Janet Yellen, Presidenta de la Reserva Federal, ni las últimas declaraciones de Mario Draghi, Presidente del BCE, sean suficientemente esclarecedoras para tranquilizar los mercados. Ya sabemos por experiencia que en muchas ocasiones las palabras se las lleva el viento y el papel lo aguanta todo. En todo caso, Keynes decía que “el mercado puede mantener su irracionalidad más tiempo del que tú puedes mantener tu dinero”. Quizás esa aseveración del gran economista pueda contestarse hoy: “¿actualmente nos encontramos ante una irracionalidad del mercado?” Personalmente, teniendo en cuenta la perspectivas de futuro, creo que no.