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DALIAN WANDA

La Alcaldesa de Madrid Manuela Carmena está a punto de agotar la paciencia –si es que no la ha agotado ya- del Grupo Wanda respecto al plan de reforma del Edificio España en Madrid.

El magnate chino Wang Jianlin ha dicho que “no ha sido el Gobierno español el que ha vetado mi propuesta, es una campaña personal contra nosotros por parte de Madrid”. La anterior y durísima manifestación va dirigida contra la actual Alcaldesa de la Capital de España que en vez de preocuparse por el progreso y desarrollo de Madrid se entretiene en cuestiones menores, como recientemente fue el corte y confección de los trajes de los Reyes Magos que, por cierto, parecía iban disfrazados en la tradicional cabalgata con estrambóticas sabanas y coronas de cartón, similares a las que hacen los niños de 6 o 7 años en clase de manualidades. En fin, un esperpento municipal indigno de una ciudad como Madrid.

No se entiende muy bien cuál es la política social de la Alcaldesa y sus palmeros municipales de Ahora Madrid cuando de manera constante y continua están poniendo trabas al plan de reforma del Edifico España que podría suponer, una vez terminado el proyecto, la creación de más de 10.000 puestos de trabajo directos e indirectos y uno de los principales motores de atracción turística para la capital de España.

Wang Jianlin no es un pobre desnutrido chino que precise de acogida en el Patio Maravillas. Su Grupo creció el año pasado un 19% a nivel mundial, abriendo en los cinco continentes 26 nuevos centros comerciales y 10 hoteles, con unos ingresos por sus actividades inmobiliarias, financieras y de ocio cercanos a los 45.000 millones de dólares. No es un desconocido en Harvard.

El núcleo central del problema se centra en que prestigiosos Arquitectos a nivel mundial han dictaminado que la reforma del Edificio España precisa tirar una gran parte de sus fachadas dado el deterioro y los materiales de construcción que se utilizaron en su momento. Ello es cierto. Pero la Alcaldesa y su equipo de gobierno municipal, rechazan la viabilidad del proyecto aduciendo, fundamentalmente, razones culturales e históricas.

Madrid precisa de otra política de desarrollo económico y de inversión que la que propugna Manuela Carmena y su equipo. Por el bien de los madrileños y de España no podemos en la actualidad quedarnos anclados en viejas nostalgias trasnochadas del siglo pasado. Una cosa son las magdalenas con las que deleita a sus invitados la Alcaldesa septuagenaria, receta por lo demás heredada de sus antepasados y otra bien distinta el bienestar que desean los madrileños en el futuro. Carmena será responsable frente a los ciudadanos de la decisión que adopte.