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CAMBIO CLIMÁTICO

La Cumbre del Clima que se celebra estos días en París es de fundamental importancia para el futuro de nuestro planeta. Más de 140 mandatarios de todo el mundo asisten a ella.

Si no se adoptan medidas urgentes, en el 2100 la temperatura media alcanzará 2º más de la actual, con consecuencias desastrosas como el aumento del nivel del mar y mayores inundaciones, tormentas y sequías. La ONU propone un aporte de 100.000 millones de dólares por año para 2020, como parte del Fondo Verde para el Clima para fortalecer a los países subdesarrollados y en desarrollo su resistencia y adaptación al cambio climático.

Obama ha asegurado que Estados Unidos “asumirá su responsabilidad” como la mayor economía del mundo y el segundo mayor emisor de CO2. El primero es China, cuyo presidente Xi Jinping aseguró que las emisiones de dicho país tocarán techo en el 2030.

Siendo Estados Unidos y China los dos países más contaminantes del mundo y actualmente las dos primeras economías no parece inalcanzable que pudieran contribuir al menos con un 50% de la aportación del resto de países al Fondo Verde para el Clima.

No es momento ya de declaraciones enfáticas ni de comparaciones ante el cambio climático como “desafío” al terrorismo. Ambos problemas son diferentes y no cabe el cinismo ni posiciones ambiguas como la que adoptó Pekín en la cumbre de Copenhague del 2009.

El Norte industrializado debe de considerar el uso de nuevas fuentes de financiación, reorientando las subvenciones a los combustibles fósiles, los ingresos del mercado de carbono, impuestos a las transacciones financieras, créditos a la exportación y el alivio de la deuda, que han sido empleados escasamente para movilizar la financiación climática.

Transparencia  Internacional (TI) ha puesto el dedo en la llaga señalando a importantes grupos de presión de las industrias de combustibles fósiles de Estados Unidos o Gran Bretaña que, por ejemplo, influyen a largo plazo en la política climática a fin de obtener beneficios a corto plazo. Si como dice Lisa Elges, representante de TI,  se destinan 550.000 millones de dólares al año a subsidiar combustibles fósiles, no parece imposible, en nuestra opinión, la contribución de 100.000 millones de dólares anuales para combatir el cambio climático.