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LAS MEDIDAS DE DRAGHI

Se le van terminando a Draghi las medidas que pueda adoptar el Banco Central Europeo para reactivar la economía de los países de la Eurozona. Ahora el BCE ha bajado el tipo de interés del 0,25% al 0,15%. Insignificante, pero no había margen de maniobra. La penalización del 0,1% a los depósitos de los bancos en el BCE no tendrá mayor repercusión, puesto que al final la terminarán pagando, vía comisiones, los propios clientes de las entidades financieras.

Ya no podrán determinados gobiernos de países de la Eurozona echar la culpa de falta de medidas al BCE, porque no está en la política monetaria de este último la solución de problemas tales como el incremento de deuda pública, déficit, organización administrativa interna de cada país, etc., como ocurre en España.

Aparte de las medidas anteriormente indicadas, la inyección de liquidez otorgada a largo plazo para que economías domésticas y empresas alcancen financiación bancaria puede ser exigua por el número de países que participarán de ella y porque muy posiblemente las entidades financieras de cada país realicen los préstamos teniendo en cuenta sus propios intereses. En su tiempo la Reserva Federal (FED) de EE.UU. inyectaba mensualmente 75.000 millones de dólares sobre su sistema financiero para relanzar la primera economía mundial. Y lo cierto es que las empresas y particulares americanos han vuelto a consumir para favorecer el crecimiento y la generación de empleo.

No era preciso que Draghi desplegara su arsenal financiero, como lo hizo ayer, para constatar la gravedad de la situación económica de la Eurozona. Ya lo sabíamos. Al igual que las pesimistas previsiones para 2015 y 2016 respecto al crecimiento y tasas de inflación.

En cualquier enfermedad es imprescindible para la pronta recuperación del paciente que el médico actúe a tiempo. En economía pasa lo mismo. A Merkel se le ha ido la mano con el tiempo que han durado sus desafortunadas políticas restrictivas. Doña Ángela tiene mucho que ver con lo que está aconteciendo ahora en Europa.

Pero no puede pasar desapercibida, en este escenario, la política económica y financiera seguida por nuestro gobierno, con su Presidente a la cabeza. Nuestros problemas internos de paro, deuda pública, déficit, anacrónico sistema de autonomías, etc., por citar sólo algunos de los que nos acucian, no los va a resolver el BCE. Son problemas domésticos de España y seremos nosotros, los españoles, los que tengamos que barrer la casa.

En estas circunstancias  es positiva la abdicación de S. M. el Rey Juan Carlos I en su hijo el Príncipe de Asturias para pilotar, desde la Corona, la Segunda Transición. La Primera finalizó con la llegada de la crisis económica. Por tanto, Don Juan Carlos, con su abdicación, ha dado prueba y ejemplo de visión política de Estado. Visión, por lo demás, de la que carece nuestro actual Presidente de Gobierno que, enzarzado política y parlamentariamente en continuas discusiones con el principal partido de la oposición, es incapaz de solucionar los problemas que nos acucian a los españoles.

Hace pocos días se celebraron las elecciones al Parlamento Europeo. Aunque los resultados digan lo contrario, lo cierto es que las perdieron el PP y el PSOE. Se percibe un claro olor de que en España triunfaron en dichos comicios los nacionalistas y partidos de extrema Izquierda. Era previsible el vuelco electoral. Esquerra Republicana, Podemos y otros partidos minoritarios han pescado, sobre todo, en las redes independentistas y de Izquierda Unida. De continuar la situación como hasta el momento dichos partidos emergentes terminarán pescando en los caladeros socialistas.

El peligro frente a las elecciones del próximo año no viene por la derecha sino precisamente por la izquierda. Por el bien del país y de los españoles es preciso que PP y PSOE cierren conjuntamente filas desarrollando auténtica política de Estado. La situación actual, aun siendo delicada, tiene solución. Mario Draghi, desde la presidencia del BCE, hace lo que puede, que no es poco. Pero la altura de miras políticas a las que se refirió Rajoy hace pocos días, en clara referencia al independentismo catalán, sería bueno que se la aplicara a sí mismo. Cuanto antes se recomponga el PSOE, mejor para España y los españoles.