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RIESGO DE ESTANFLACIÓN

El dato de la caída del -0,7% del PIB español en el cuarto trimestre de 2012 es preocupante. No se registraba un descenso tan importante desde el segundo trimestre de 2009 cuando la bajada fue del -1,1%. El año 2012 ha cerrado con una caída del 1,8% en tasa interanual, según el INE, una décima superior a las estimaciones del Banco de España.

Las previsiones para nuestro país y países periféricos realizadas el otoño pasado por el European Economic Forecast, de la Comisión Europea, respecto al PIB en 2013, no eran buenas. El cálculo situaba a España en -1,4% por delante de Grecia (-4,2%), Chipre (-1,7%) y Eslovenia (-1,6%). Pero el dato conocido de la caída del PIB, en el cuarto trimestre, empeorará las previsiones de dicho organismo.

Desde la Unión Europea se trabaja intensamente en la consolidación fiscal como paso previo para la recuperación de la capacidad de crecimiento. Consolidación que precisa elevar los impuestos y disminuir el gasto público. El primer objetivo en la economía española se está alcanzando, en gran parte, reduciendo el dinero en poder de los ciudadanos, lo cual ha afectado negativamente a la demanda interna de consumo. Pero la elevación de impuestos, con mayor recaudación para las arcas del Estado, no se ha reflejado por el momento en el segundo objetivo: la disminución del gasto público.

La previsión del 6,3% como techo de aumento del déficit público en 2012 se ha superado con creces y, posiblemente, se sitúe por encima del 7%, pudiendo alcanzar el 7,5%, lo cual podría considerarse como un dato demoledor por sí mismo, teniendo en cuenta los demás índices que gravitan sobre nuestra maltrecha economía, principalmente el paro, con una tasa total del 26,1%, que alcanza al 55,6% entre los menores de 25 años, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). La situación del paro no se remedia, como ha afirmado la Ministra Bañez, incentivando a los emprendedores  con una rebaja a 50€ mensuales, durante 6 meses, en la cotización a la Seguridad Social. Tal medida viene a demostrar la ingravidez y falta de ideas con las que está acometiendo el Ejecutivo el problema del paro en nuestro país. La alarma, al respecto, ya ha saltado en la UE.

Con una inflación en España en el año 2012 del 2,9% sobre el IPC y las sombrías perspectivas que se ciernen en 2013 –aunque el Gobierno trate por todos los medios de transmitir optimismo-, no es aventurado pronosticar que la crisis económica se extenderá a 2014 si el Ejecutivo no recorta drásticamente el gasto público.

Es relativamente fácil gobernar subiendo los impuestos y creando tasas cuyo fin principal es el recaudatorio. Tasas que, por cierto, han sido suspendidas por el Tribunal Constitucional, como el caso del euro por receta que llegaron a implantar la Comunidad de Madrid y Cataluña.

A Rajoy lo llevaron los ciudadanos hasta la Presidencia del Gobierno precisamente para que encauzara, entre otros objetivos, el despilfarro del gasto público del Gobierno anterior. Pero el derroche continúa como consecuencia  de la falta de medidas estructurales en diversos sectores y de la necesaria restructuración  de la Administración del Estado. Al respecto, mucho se lo piensa la Vicepresidenta del Gobierno que prometió hace meses lo que todavía no ha cumplido. Mientras tanto España se desangra económica y socialmente por los cuatro costados, asolada por el paro, la estrechez de sus ciudadanos y la pobreza.

Es matemáticamente imposible que un país con 47.190.493 habitantes en el año 2011, según datos del INE, algo más de 16 millones de afiliados a la Seguridad Social, con un importante número de funcionarios, una recesión económica que dura ya casi 5 años, elevada tasa negativa de su PIB y una inflación considerable del 2,9% pueda salir en pocos meses de la crisis económica, como ha vaticinado el Gobierno.

El peor de los escenarios económicos posibles sería entrar en estanflación, coyuntura económica en la que dentro de una situación inflacionista se produce un estancamiento económico, sin que la inflación baje. A este respecto no se vislumbra a corto plazo una mejora en la situación económica del país, a pesar de las medidas adoptadas, y sí por el contrario un incremento de la inflación que en los últimos tres años ha crecido considerablemente (2,98% en 2010; 2,37% en 2011 y 2,90% en 2012), teniendo en cuenta los ejercicios precedentes (1,43% en 2008 y 0,79% en 2009). El Gobierno debe adoptar las medidas necesarias de todo orden para reducir la inflación a tasas interanuales inferiores al 1%.

La posible estanflación en algunos países de la zona euro no ha pasado desapercibida ni a la UE ni tampoco al BCE. Por tal motivo la vigilancia de éste último organismo en cuanto al ajuste del tipo de interés del dinero es absoluta. Así, drenando los mecanismos financieros de forma moderada, que no impidan una cierta reactivación de la economía de la Eurozona se trata de controlar la inflación, especialmente en determinados países de la Unión Monetaria. Pero dado el volumen de deuda pública en circulación, sobre todo en países periféricos como Italia, España, Irlanda, Portugal y Grecia, es normal que se endurezcan las condiciones crediticias por parte del BCE a dichos países a fin de no disparar la inflación en los mismos.