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EL SISTEMA ECONÓMICO SE AGOTA:

¿QUO VADIS ESPAÑA?

Esa es la sensación que tienen los ciudadanos en la calle. Era un sistema económico fundamentalmente piramidal en cuanto al gasto público, con fuerte apalancamiento respecto al sistema de pensiones y otras prestaciones sociales que, inánime de suficientes recursos propios, se está derrumbando.

Las cinco décadas de progreso europeo –unos países más que otros, desde la fundación de la Comunidad Económica Europea en 1957-, han viciado el modelo, por lo cual las soluciones a la actual crisis económica española se antojan difíciles, complicadas y a largo plazo.Todo depende de lo que cada uno entienda como “salir de la crisis”.

Pero las previsiones de importantes ONG´s –Intermón Oxfam, Médicos del Mundo, UNICEF..., entre otras- son desalentadoras. José María Vera, Director de Intermón, avisa en el Informe publicado en el día de hoy que, de continuar con los recortes que se están produciendo, “España llegará a los 18 millones de personas en riesgo de padecer exclusión social en 2022”. Si actualmente España está con una tasa del 21% de su población (uno de cada cinco) en el umbral de la pobreza, podemos encontrarnos, en tan solo una década, casi en el doble.

El Informe de Intermón Oxfam hace una comparación entre la situación española y la que se vivió en América Latina durante la llamada Década Perdida, en los años 60 y 70, así como con la crisis del Sudeste Asiático en 1997 y la suspensión de pagos de Rusia en 1998. En los dos primeros ejemplos citados se tardó entre 15 y 25 años en recuperar los niveles anteriores que, precisamente, no eran de bienestar sino de pobreza.

Sin embargo, en mi opinión, las previsiones de Intermón Oxfam de que, con las políticas de austeridad del Gobierno, España puede tardar más de 15 años en recuperar el bienestar previo a la crisis son demasiado pesimistas e infundadas, al menos por el momento.

Aun reconociendo la excelente labor y trabajo que realiza la indicada ONG y el respaldo de otras a las conclusiones del Informe, lo cierto es que España, en el momento actual, integrada en la Unión Europea, no puede ser comparada ni con los países de América Latina de los años 60 y 70, ni mucho menos con los países del Sudeste de Asia que desencadenaron la llamada crisis de los Tigres asiáticos. Son tiempos distintos, así como medios y mercados de producción diferentes. También culturas.

No obstante, dicho lo anterior, en España, con un PIB negativo este año previsiblemente del 1,5% y 5.778.100 personas en desempleo según la EPA, correspondiente al tercer trimestre, no es difícil pronosticar que, realmente, no saldremos de recesión económica en 2014 como prevé el Gobierno, aunque el PIB sea moderadamente positivo. El apalancamiento de pensiones y demás prestaciones sociales siembra una duda más que razonable para compartir el criterio gubernamental. La palabra recesión es fácilmente moldeable según convenga a los intereses del forjador. Esa es la realidad.

Pero, con semejante número de parados, más los 128.242 del pasado mes de octubre y los 74.296 del mes de noviembre, sumados a los que se producirán en meses sucesivos, el hipotético crecimiento pronosticado por el Gobierno apenas afectará al desempleo. Y eso es lo que interesa en la calle, porque es ahí donde están los parados. Poco les importa a estos cuánto pueda crecer el PIB en ese año, porque si no tienen empleo seguirán en crisis y sus hogares en recesión. Como decía Ramón de Campoamor “todo depende del color del cristal con que se mire”.

España ha sido un país, hasta 2008, que fundamentaba su crecimiento en el sector servicios y en la construcción, ocupando ésta última una importante mano de obra que se ha destruido tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. Además, con el paulatino y constante adelgazamiento del sector servicios –en términos de empleo- no se vislumbra en el horizonte, ni a corto ni a medio plazo, dónde y de qué manera se van a crear puestos de trabajo.

El sistema se está agotando aceleradamente. Si continua en pie –aunque maltrecho-, es más por la inercia del mismo que por las medidas restrictivas de todo orden que está aplicando el Gobierno. De continuar en la senda de los recortes a los ciudadanos, entonces habrá que preguntarse, con tan elevado número de políticos, varias Administraciones Públicas, 8.116 Municipios y cerca de 4.000 Empresas Públicas: ¿Quo Vadis España?